“Prosiando de Fulbo”.
Parte V

Con el profesor
Yamandú Sosa.
Si leemos la literatura actual, encontraremos que se
describen dos tipos de liderazgo: vertical y cooperativo.
El líder vertical, es aquel que usa su poder al máximo,
imperando en base a normas estrictas e intransigentes, sin excepciones. En
nuestro fútbol, este tipo de liderazgo termina en la mayoría de las ocasiones
quedándose con un plantel dócil y maleable, y dejando fuera los “difíciles”. El
problema es que tradicionalmente nuestros cracks, con pocas y honrosas
excepciones, han pertenecido al grupo de estos últimos.
En el concepto de líder cooperativo se cuelan los últimos
técnicos Uruguayos exitosos a nivel mundial. Aunque, como todo lo académico, el
concepto resulta corto y pobre en comparación con la realidad.

Siempre, en todos los casos, hubo una figura fuertísima en
el rol de capitán, que fue capaz de exigir a sus compañeros desde el codo a
codo. No desde la autoridad.
Peñarol: en el 61 William Martínez, en el 66 ”el Tito”
Goncálvez, en el 82 “el indio” Olivera.
Nacional: en el 71 “el Peta” Ubiña, en el 80 Víctor
Espárrago, En el 88 Hugo De León.
Detrás de estos capitanatos, una dirección que en Peñarol
del 61 fue muy parecida a la de Juan López, en el 50, casi testimonial en un
grupo comandado por William Martínez. El técnico era Roberto Scarone.
En el Peñarol del 66, fue Roque Gastón Máspoli, que
afortunadamente para el fútbol uruguayo aprobó el curso, e hizo gala de años de
vestuario y mentalidad ganadora.
Sobre los años setenta, cuando el tema del entrenamiento
arreciaba, los técnicos exitosos son el paradigma de la habilidad en las
comunicaciones, del “boliche”, del arte de ganarse al jugador desde lo
afectivo: Hugo Bagnulo en el Peñarol del 82, “El Pulpa” Etchamendi, en el
nacional del 71, Mujica en el Nacional del 80 y Roberto Fleitas en el nacional
del 88.
Este tipo de liderazgo, con estatura de arte, permitió que
el difícil temperamento de algunos jugadores se sometiera a duros
entrenamientos y al orden necesario para encarar una competencia cada vez más
exigente en lo atlético.
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