lunes, 17 de junio de 2013

El partido de la Fecha

Por Juan R. Silva
Treinta y Tres 2 (Diego Sosa)
Peñarol 1 (Víctor Pellejero)
 Pero no solo por el resultado (parejo y  adecuado a los visto) sino además por el dramatismo y la convicción con la que se jugó por los dos equipos, luchando además los jugadores con un arbitraje que trataba de “sacar” el partido permanentemente.
 Un primer tiempo interesante donde Peñarol realmente lo complicó y maniató al albiceleste, reduciéndole al espacio y haciéndolo, pese a la intención decana de jugar por las bandas y profundizar, terminar tirando centros, frontales para un seguro Gabriel Rojas.
Peñarol sin ser nada del otro mundo en esa primera parte tenía en la movilidad de Gallegos una rueda de auxilio permanente y su conexión con Diego Arada, un jugador que siempre hace su trabajo de forma muy prolija , injustamente minimizado por ser el “el hijo de…”, le permitía a el equipo aurinegro ser el autentico dominador del juego pese a tener mucho menos posesión que su rival.
Treinta y Tres tenía y tiene un evidente problema de manejo de ritmo de ataque , Tabeira y Lemes juegan a una velocidad mental y el resto de los delanteros lo hace a una velocidad física, entonces ellos dos se van a frustrando y enojando con la lectura (inexistente por momentos) de sus compañeros, así además la expulsión decretada por el juez , exagerada totalmente, es mas no se dio cuenta en el momento que tenia amarilla Tabeira sino no se la saca, en una jugada que insisto para las protestas, el línea estaba a 10 metros y de frente y siguió corriendo… no marco nada… e insisto con Velarde siempre es mas duda que certeza.
Y esa expulsión, no solo afecto en el numero a el decano sino que lo nubló totalmente, Peñarol seguía defendiendo firme, seguro y con Pellejero siendo una pesadilla para el fondo albiceleste.
La segunda etapa permito el atisbo de cambiar el planteo de Peñarol, que fue inteligentemente haciendo ingresar a los jugadores que podían darle la tenencia de pelota necesaria para ganar el partido, de hecho eso era plasmable en una gran intervención de Larrosa que evitó el gol carbonero y cuando Peñarol lo tenía a punto caramelo, la lectura siempre acomodaticia de los jueces de Treinta y Tres y donde De Los Santos es el abanderado, no olvidar que el año pasado siendo línea no le cobró un penal muy claro a Peñarol contra Barrio Coya, que dejo afuera del Play Off al carbonero por "el qué dirán" y ahora  expulsando a Ángel Carrasco, el líder y caudillo aurinegro, por doble amarilla  lo confirmó, ojo Treinta y Tres venia  de sufrir esta lectura de arbitrajes en el clásico o sea que es según la cara del cliente hoy te toca a vos , mañana le va a tocar al otro, todo con tal de “no complicarse la vida por los 1500 pesos por partido que levanta una terna” sin pensar y sin importar  que después nuestro futbol sea de “señoritas” y clarito esto lo dice el mismo que no se banca los arbitrajes donde se les deja pegar a los más chicos, pero en Treinta y Tres y en el arbitraje olimareño es así, yo personalmente prefiero uno que sabe poco pero es consecuente y no  a un vivo “saca partidos”.
Lo cierto es que a partir de la salida de Carrasco y el ingreso de  Diego Sosa, bien dispuesto por el técnico Denis , beneficiado el pique largo de este  con muchos espacios porque Peñarol ya estaba expuesto a adelantarse y buscar el partido, le bastaron a Treinta y Tres dos apariciones fantásticas de Gonzalo Lemes y dos asistencias para el joven Sosa, la línea de tres expuesta por Peñarol colapsó, lo que marca lo que les decía en el principio de la convicción de las ideas de los dos equipos , que ya lanzados resolvieron  salir a “ganarse” el partido sin especular riesgos y en ese contexto Treinta y Tres con Sosa fue más contundente.


 El descuento de Pellejero con golpe de cabeza le dio dramatismo al partido, pero Treinta y Tres tuvo opciones de aumentar también, en un partido que termino con mucha intensidad y con el decano sacándose “una sombra negra” de los últimos tiempos de arriba y consiguiendo tres puntos que lo alivian en los resultados y lo hacen ponerse expectante sobre todo con vistas al trabajo de la semana, ir a entrenar después de ganar es otra cosa.
 Peñarol apostó a ganar el partido, fue inteligente en el manejo del material que tiene, incluso en varios pasajes del partido tuvo mucho mejor control del partido que su linajudo rival, perdió por su fidelidad a una idea y por meritos del oponente,  que nunca ni aun con uno menos renunció al protagonismo de “buscar” el partido ,en un encuentro donde la incidencia del arbitraje fue determinante en el clima de la brega… para mal por supuesto.

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