Mal Partido Rojo
Por Juan R. Silva
Treinta y Tres 2 (Simón Mier y Martin Ávila) - Batlle y Ordoñez 0.
Jugó mal la selección roja este partido de local ante poquita gente en nuestro estadio municipal.
Y jugó mal, mas allá del resultado porque intento presionar, imponer su principal atributo futbolístico hoy: la intensidad y como no encontró la precisión a la hora de tener el balón, lo tuvo el 80 % del partido su trabajo fue deslucido.
“Para jugar el futbol hay que correr, pero no se puede jugar corriendo” nunca mejor aplicada la frase futbolera, Treinta y Tres salió a desgastar como les decir ala rival y termino confundido y temeroso de un empate que hubiera sido vergonzoso para el sector capital dadas las inmensas facilidades que le dio el representativo visitante.
Pero el elenco verde en la inmensidad del estadio de Treinta y Tres, no solo fue digno en su propuesta, lógica de defenderse y aguantar el partido sino que aprovechando el desconcierto que sobre todo en la primera parte tuvo el local, tuvo el control sicológico y emotivo del partido.
Un elenco rojo que no definía si ser agresivo en la recuperación y laxo en el ataque, que no protagonizaba el encuentro y que buscaba “la fácil” un error del rival… que parecía pensar “va a llegar solo el tanto” y que con el correr de los minutos empezó a temerle al reloj y a la ansiedad más que al propio rival, ese elenco rojo le facilitaba mucho las cosas a “Canario” Larrosa, el ultimo zaguero verde y los suyos y moría siempre cerca del área visitante.
El segundo tiempo, pese al desgaste lógico de la vista, fue bastante parecido, se había frustrado Treinta y Tres, Teliz el mejor de los locales, ya no incidía en el funcionamiento, el empuje de Gómez y Vázquez, el doble pívot rojo es enérgico pero no preciso y los carrileros rojos no pesaban para nada en el partido, Ferreira decide los cambios y en ese escenario, el ingreso de Matías Rodríguez es fundamental porque el local encuentra pausa y alguien que limpiara la jugada para invadir por el costado, pero además a alguien que jugara de espaldas y permitiera que el equipo quedara de frente al arco rival.
Pero pese a eso y a la explosión de la ansiedad satisfecha, que fue visible y palpable para todo el estadio, el elenco que dirige Ferreira no mejoro su juego, siguió atacando casi que por inercia, pero con más ganas que claridad y si llega al segundo gol es porque Batlle ya no podía literalmente levantar las piernas.
Mal partido rojo, en casi todas las líneas y en casi todos los aspectos, apenas ese doble pívot que mantiene el despliegue y la intensidad de Teliz en lo individual, los ingresos de Rodríguez, tiene otra categoría eso es evidente y la contundencia de Simón y nada más, algo que preocupa de acuerdo a lo que se viene y más preocupa las deserciones que s e han dado y que se pueden llegar a dar, porque la selección de Treinta y Tres es un equipo “cortísimo” y no parece o no pareciera tener alternativas para este detalle, que no es menor, dada la dificultad que a partir de la próxima fase tendremos.
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